Padrino pago 3 mil pesos para evitar un año de catecismo y misas en iglesia de Morelia.
Humberto Castillo Mercado
Un caso que ha generado sorpresa entre padres de familia se registró en la parroquia de San Pascual Bailón, de la colonia, San Pascual, ubicada sobre la salida a Quiroga, muy cerca de la zona donde actualmente se realizan las obras del Morebus, en Morelia.
Hace algunas semanas, Marco, un joven vecino de la colonia La Maestranza, acudió como padrino de una niña de 10 años, quien además es su familiar, durante la ceremonia de su Primera Comunión.
Como es tradicional en este tipo de celebraciones, el padrino tuvo que cubrir algunos gastos, entre ellos la vela, el rosario y otros detalles propios de la ceremonia. Sin embargo, el desembolso más importante habría sido un pago de 3 mil pesos realizado a la iglesia, específicamente a las catequistas, con el propósito de que la menor pudiera quedar exenta durante un año de asistir al catecismo y a las misas dominicales que forman parte de la preparación para recibir la Primera Comunión.

De acuerdo con el relato, en la mayoría de las parroquias católicas los niños que se preparan para recibir este sacramento deben acudir regularmente al catecismo, generalmente los sábados, además de asistir a misa los domingos, donde incluso se lleva un control de asistencia.
En el caso de esta menor, la situación familiar habría complicado el cumplimiento de estos requisitos, debido a que la familia tiene complicaciones para llevarla cada semana a las actividades religiosas.
Ante esta circunstancia, surgió la alternativa de pagar 3 mil pesos para que la niña pudiera realizar su Primera Comunión sin tener que cumplir durante un año con la asistencia al catecismo y a las misas.
El día de la ceremonia, ya en la iglesia, ubicada en la calle, David Plascencia Hernandez, el padrino se llevó una sorpresa.
Según su testimonio, el acuerdo para identificar que se había cumplido con el pago, y poder concretar el sacramento, de utilizo un pequeño moño colocado en la vela que portaban los niños durante la ceremonia.
La señal serviría, aparentemente, para distinguir a quienes habían cubierto los 3 mil pesos.
Marco pensó que él había sido el único, que había realizado ese desembolso para evitar el año de catecismo.
Pero durante la misa observó que varias velas llevaban el mismo distintivo.
Contó al menos ocho, aunque calculó que podrían haber sido alrededor de diez velas con el famoso moñito.
La situación le llamó particularmente la atención porque, más allá del monto económico, la práctica plantea preguntas sobre los criterios utilizados para acreditar la preparación de los menores que reciben la Primera Comunión y, sobre todo, sobre el destino y la justificación de los 3 mil pesos que se estarían cobrando para omitir un proceso que, de acuerdo con la propia tradición católica, forma parte de la preparación para recibir el sacramento.
El caso deja además una interrogante: ¿se trata de una cuota establecida formalmente por la parroquia o de un acuerdo entre las catequistas y las familias?
El padrino no sabe si el sacerdote de esa iglesia conoce o está coludido del cobro de los tres mil pesos por dicha práctica.
Hasta ahora, el señalamiento corresponde al testimonio de un padrino que decidió contar lo ocurrido después de descubrir que no era el único que había pagado los 3 mil pesos y que, al parecer, varias familias habrían optado por la misma alternativa.





