Productores de limón prefieren tirar el fruto que venderlo en 3 pesos el kilo.
Humberto Castillo Mercado
En Múgica, Cuatro Caminos y Parácuaro de la Tierra Caliente, el precio de limón está a tres pesos, lo que genera que los cortadores rechacen ir a cortar, y los productores prefieren dejar tirar el fruto en los árboles.
Desde hace más de una semana, el precio del crítico está de 3 pesos, en el Tianguis Limonero de Cuatro Caminos, lo que ocasiona que los cortadores prefieran no salir a cortar, porque el día les sale a 120 pesos, lo que les resulta incosteable para la gente que trabaja al día.
Y es que los cortadores están acostumbrados a ganar entre 500 y 900 pedos por día.
Otros productores están planeando derribar los árboles de limón y plantar mango criollo, porque es el que actualmente tiene mejor precio en el mercado.
Para los productores también es poco redituable contratar cortadores, porque la venta del limón no solventa el pago de los mismos, es decir, vender una caja en 60 pesos, más el pago del cortador, y los gastos de ejecución y traslado, resulta una pérdida, por lo que es mejor no cortar y que se tire en los árboles.
Al respecto, Liberiana Montes, comerciante de Nueva Italia explica:
“Está muy difícil la situación. A ese precio ni los productores ni los cortadores salen ganando. Uno entiende que hay gastos, tiempo y esfuerzo detrás de cada cosecha… y ver cómo se pierde el fruto da tristeza. Ojalá pronto se estabilicen los precios, porque al final todos salimos afectados: el campo, el comercio y las familias que viven de esto.
La mujer con venta de comida dice, “aquí en Múgica prácticamente todo gira alrededor del campo. Somos un municipio 100% agrícola: vivimos de lo que sembramos y cosechamos. No hay industrias grandes que generen empleo, así que cuando los precios bajan como ahora con el limón, afecta a todos —desde el productor hasta el que vende en el mercado. Por eso necesitamos que se valore más el trabajo del campo, porque de aquí sale mucho del alimento que llega a las mesas de todos” .
La entrevistada señala que cuando el campo se cae, todo se viene abajo en cadena. “Aquí en Múgica dependemos del movimiento agrícola: si no hay corte, no hay circulante, y las ventas en las tiendas bajan muchísimo. La gente compra solo lo necesario, y los negocios apenas aguantan. No alcanza para pagar empleados ni reponer mercancía… es una situación que golpea fuerte a todos los que trabajamos día a día por mantenernos a flote”.






